EVITEMOS DECIRLES ESTO
A NUESTROS HIJOS

EVITEMOS DECIRLES ESTO
A NUESTROS HIJOS

Revisar los mensajes que recibimos en nuestra infancia, esos que no deseamos repetir en la crianza con nuestros hijos hace que revivamos un pedacito de nuestra historia.

El simple hecho de pensar en esos mensajes nos invita a rumiar en experiencias que quizás no fueron muy satisfactorios para nuestra niña interior. Recordarlas, revivirlas emocionalmente es movilizante, lo sé!
Pero imagínense transmitírselas a nuestros hijos. ¿Qué sentirían ellos?

Algunas personas vienen de crianzas que fueron difíciles de vivir, con mensajes de desamor y desvalorización, por eso revisar nuestra historia es importante, para nosotros, para nuestros hijos y para la familia que elegimos formar.

No sabemos si nuestros padres lo hacían desde la ignorancia o el malestar; lo cierto es que uno como padre puede cambiar esa historia y es la decisión tiene mucho que ver con el autoconocimiento.

Y acá estamos! Aprendiendo nuevos modos de criar! Porque nadie nace sabiendo ser padres sino que, lo aprendemos en la marcha.

Nuestros padres tenían a sus padres (nuestros abuelos) quienes les decían qué hacer con nosotros y nuestros abuelos tenían a nuestros bisabuelos que también les decían cómo criar a nuestros padres.

Hoy, nosotros no respondemos a esa “herencia de crianza” sino que intentamos ponemos un especie de “Stop”.
“Ya no voy a criar como me digan mis familiares, voy a investigar, asesorarme, aprender y encontrar mi propio modo de criar, el que coincida conmigo, con mi hijo y con mi familia”.

Este Stop resulta para nuestros padres algo difícil de entender por varias cuestiones. Por un lado ellos no están en las redes sociales investigando cómo ser abuelos en el 2021, nosotros sí!
Buscamos, estamos abiertos a incorporar nuevas creencias, creemos en una crianza amorosa, respetuosa, con muchos abrazos, risas, besos y juego. Queremos mirar a los ojos a nuestros hijos simplemente para conectar. Hoy nosotros no queremos criar como nos criaron.
Esto no le sucede a todos, muchos de los que me leen han tenido una infancia maravillosa y aun así, siempre queremos cambiar algo o no repetir alguna cuestión y también esa revisión es sumamente saludable para nuestros hijos.

Evitemos decirles esto a nuestros hijos
● No hagas eso, cuando seas grande vas a poder y entender por qué.
● Basta! No te quiero escuchar más. Callate!
● Andá a pensar a tu habitación sobre lo que hiciste. Y cuando recapacites volvé.
● Esta es una conversación de adultos. Andá para allá!
● No llores, no es para tanto.
● No seas inútil, sos un tonto. Dejá que lo hago yo!
● Te dije que no toques eso. Porque no, porque te lo digo yo.
● Mucho menos le digas, mogólico, tonto, inútil, imbécil, boludo, no servís, así no vas a lograr nada, torpe.

A los niños tampoco se les pega, no se les grita, no se los abusa ni sexual, ni física, ni psicológicamente. No se los castiga!!
No nos bañamos con ellos estando nosotros desnudos, nuestros hijos no tienen por qué ver nuestros genitales.
A los niños no se les dan picos en la boca, tampoco se los pellizca, ni se los empuja. No se los agarra del brazo para samarrearlos.
El chirlo a tiempo en la cola no es más que una falta de tolerancia nuestra y el bife es violencia.
Una palmada en la mano o en la cabeza cuando queremos ponerle límites demuestra la falta de los nuestros.

Seamos respetuosos con ellos, nuestros hijos no vinieron para tomarnos el pelo!